PALABRAS, UN POCO DE ZYANYAM


 Sacro y Profano
Segunda temporada

 
  



Portada del libro
Narrativa y poesía escrita por mujeres, premio Dolores Castro 2013 




DIPLOMA AL MÉRITO UNIVERSITARIO




PREMIO NARRATIVA 
Concurso Dolores Castro (Mención)



Premiación en el marco del 3er Festival de la CD de Aguascalientes en su 438 años de su fundación



LINAJES Y ANARQUÍAS, 2013

Portada del libro, #2 col. Poesía de Editorial Elefanta

Presentación del libro 10/10 y 2013 en UIA
Con el teólogo José Juan Sainz,  la directora del Departamento de Comunicación
Leticia Santos y la autora



ENTREVISTA




Esta entrevista a Zyanya Mariana se realizó en Noviembre de 2012 en el marco del XX Encuentro de Mujeres Poetas en el País de la Nubes llevado a cabo en la Ciudad de México.





PONENCIAS


Ciudad de México, 2012




Ciudad de México, 2011







POESÍA
Traducciones al poemario 
"De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces"




Traducciones al inglés de José A. Villar Portela

De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces
From the things that come from the void and other inmediacies


NOTHING MORE
Where am I between a thought and the next?
Where am I between my daughter and the emerging world?




POESÍA
"De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces"

De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces, 2010

Nada más I
¿Dónde estoy entre un pensamiento y el siguiente?
¿Dónde estoy entre mi hija y el mundo que aparece?
Zyanya Mariana


Portada del libro "De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces"
publicado por 400 Elefantes

Presentación del libro en la feria del libro del Palacio de Minería 2012
Nada más II
¿Debo esperar que el sosiego nazca de mi muerte
y acabe con la certeza mineral de mi cuerpo?
Sólo soy un presentimiento que quiere recordarse
nada más
Ni puta, ni voces, ni esposa
ni siquiera mujer madurada en el tacto de un hombre,
o  de muchos;
mujer, que valiente se resguarda en el quehacer del pan y de la casa;
amamantando la espera.
Soy lo que soy,
la de siempre,
la del pinche carácter de la chingada,
(la que presume su lugar en el quinto círculo de la montaña invertida),
la que muere cada día
y guarda en los cajones tristezas empolvadas;
como libros               
con flores secas, olvidos, y la envoltura del chocolate de ayer...

No hay nada más
sólo su voz, la de ella, mi hija,
que me nombra cada mañana
y su berrinche, que me levanta para que ande como un Lázaro,
y su exigencia, que se sangra en mi cuerpo para revivirlo,
como el polvo de aquellos huesos recogidos por Quetzalcóatl  

No hay nada más,
y sin embargo todo ha cambiado;
y cambian las labores y los días
y me derrumba cada tambor pequeñito, cada dulce atragantado, cada biberón sucio
Obsidianas que me cruzan y la cruzan
Nada más

De todo lo que fue
de todo lo que espero
el tiempo me quema
y ella crece…
Zyanya Mariana




Tercer desencuentro…   cuando las jacarandas en flor
 Parafraseando a Girondo y su espantapájaros 1

Me importa menos que una chichi que los hombres tengan pito de burro o de lapicero; unas manos grandes y protectoras o de princesa inútil.  Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento de suaves licores o de fermentos alcohólicos.  Soy perfectamente capaz de soportarles un vaivén de niños a hombres e incluso de hombres a ogros que quieren ser niños; ¡pero eso sí! –y en eso soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto que teman volar.  Si temen, se petrifican anudados a mis cabellos o se desgranan como sal que esteriliza la tierra.  ¡Si temen volar pierden el tiempo los que pretendan seducirme!
            Ésta fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente de Rilke.
¿Qué me importaban sus visitas por entregas y sus celos infantiles?  ¿Qué me importaba su cuerpo pesado y lento, o los fuegos de su mirada terrorista?
Rilke era valiente, por lo menos eso me hizo creer, suficientemente valiente para volar.  O por lo menos eso creí alguna vez…
Y es que volamos, volamos antes que la sangre se le mezclara con cavernas y oquedades maternas.  Volamos entre cohetes y fiestas guadalupanas.  Volamos del cuarto a la cocina y del niño al hombre.  Volando me esperaba en los pasillos y agazapado en las alturas acechaba. 
Con que impaciencia esperaba sus llamadas nocturnas para irme ligera a los brazos de mis sueños…  Allí a lo lejos, entre multitudes un puntito naranja volando.  ¡Rilke, Rilke, el valiente Rilke!…  y al poco tiempo, ya me abrazaba con su cuerpo velludo, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de caricias planeábamos un viaje, un cruzar montañas para construir presentes; durante horas enteras nos anidábamos en una idea o una palabra, como un aliento compartido, y de repente, un sonido electrónico anunciaba, con espamos, el aterrizaje forzoso en la pista de las convenciones.
¡Qué delicia la de tener un hombre tan valiente…, aunque su nombre no prometiera futuros! ¡Qué voluptuosidad la de pasar días entre domesticidades y un café, y noches para simplemente despertar con él… pasarse las noches de vuelo en vuelo porque no teníamos miedo!
Después de conocer su mitad valiente, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos un hombre que huela a miedo? ¿Verdad que no hay diferencia entre vivir con un perro faldero que con un hombre que tenga miedo de volar?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de un hombre petrificado, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que sin miedo a volar.
Zyanya Mariana
De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces, 2010

 



Del poemario

Regreso al silencio


Los nombres de las cosas

Zyanya le daba el nombre de Rilke a todo:
Desde el polvo de su casa hasta los frutos del nopal
Ocultaba su nombre tras el nombre de las cosas
con significados que sólo ella sabía
Al decir la cera se ablanda junto al fuego, quería decir:
no quiero verlo porque temo hundirme de nuevo
O si decía: mira brotaron las flores del durazno,
o caen las gotas de las primeras lluvias,
o las semillas de cilantro perfuman al quemarse,
o escucha, aquí está el universo,
o el fulgor del asfalto mojado,
o mi hija ríe ¡Bendita sea! 
o me duelen los ovarios, es tiempo de sangrar,
o estoy cansada quiero dormir,
o se hace tarde,
o un Basta, en sonido estereofónico
Cualquier cosa que alabe se refiere a Rilke cerca
cualquier queja o grito significaba su ausencia

Hablar de una cosa era decir otra;
si dice cuerpo es la sombra de su amor que contiene el universo
Cuando siente hambre es hambre de él
Cuando siente dolor es herida de él;
luz amada amiga de la nada interior.
Con sed su nombre es agua.
si digo puerta abierta es un beso tuyo
si digo vela digo Luz
si digo comparación hablo de torpeza
y 400 emociones me confunden
si te señalo me reflejo
Ella dice yo y se vacía y se llena de amor

Reía con la canela
lloraba con la cebolla,
con el olor del chile, regresaba la ira.
¿Quién fuera nube para dejar y empezar a ser otra en una milésima de segundo?
para no repetirme nunca, sin la carga de ningún recuerdo
Pero yo soy piedra Wislawa
y mi vida, aún incompleta, necesita ser vista para poder pasar
¿Dime Wislawa, mujer, cómo te convertiste en agua y nube?

Las personas que no están enamoradas usan nombres sagrados
pero nunca nombran lo sagrado
ignoran su intuición:
les repugna el hecho de pedir, el hecho de rogar
ella obedecía…
El milagro de Jesús con el nombre de Dios,
Zyanya lo lograba con el nombre de Rilke.
Zyanya Mariana


EL CÁNTARO GOTEA  
Hoy lloras como temporal 
pides ayuda desde la desesperanza
aceptas, tontamente, que los cuerpos se arraigan a la tierra
Olvidas que también sucedes como viento
El terruño es el lugar hacia donde te diriges, no donde estás
A veces, como hoy, te anclas en la tristeza

y te declaras orilla inmóvil de la marea

cuando eres el sonido de ninguna playa

Olvidas, a veces como hoy,

que eres luz fragmentada en colores por el prisma del dolor

que tu obscuridad es la vela que guía

que hoy ahí, en la retina mojada de tu mirada, está lo bendito

Camina aunque no tengas a donde ir
tus límites son tu búsqueda
Quisieras llenarte de rabia y rencor
e ir gritando por las calles con el dedo levantado de un inquisidor:  
¡Me iré y está tierra quedará sin el polvo de una enamorada!

pero recuerda los días felices y los muros de tu cocina donde está escrita la plegaria/
No hay camino…

Si buscas la luna eres luna

Si buscas la mesa y la tortilla eres mesa y tortilla de fiesta

Si buscas el amor eres amor

Recuerda, el cántaro gotea lo que lleva dentro
Zyanya Mariana

Regreso al silencio

No hay comentarios:

Publicar un comentario