miércoles, 23 de mayo de 2018

53.- Antología poética; Cuatro poemas de Mahmud Darwish

Mi desprecio por los sionistas no me impedirá decir
que también fui un judío al que expulsaron de Andalucía
y que todavía le encuentro sentido a la luz de aquel ocaso
Najwan Darwish o Darwish el joven



En la tradición mística chiita del Islam, muy posiblemente influenciada por las doctrinas que con los objetos traían las caravanas venidas de Afganistán e India y sobretodo por el pensamiento sufí, existe la idea de que el Oriente está arriba, detrás de los ojos. No es un Oriente físico sino espiritual. Para llegar a él, a ese Edén, el camino es la devoción... devoción por un amor, por una tierra, por una palabra. Siguiendo esta tradición, para Mahmud Darwish el Oriente místico es una su Palestina. Una tierra pérdida, despojada, condenada al exilio como el hombre que la canta; el poeta más leído del mundo árabe.
Nacido en el pueblo palestino de Birwa en 1941, muy cerca de Acre, crece a caballo entre retazos de Palestina, Ramalla y Beirut. A su manera lucha por Palestina, aunque reconoce que no hay pasado ni presente sólo una continuidad. Un hilo tejido y destejido que va de Esquilo a la mujer amada y se anuda con la poesía; la búsqueda de una poesía pura. Murió en agosto y 2008, tras una operación a corazón abierto, en Houston. Murió así, llanamente, porque los palestinos también mueren viejos y arrugados y sus funerales se acompañan con flores y poemas; no sólo los matan.
Para empezar, cuatro poemas del magnífico Mahmud Darwish.



NO DESEO DEL AMOR SINO EL COMIENZO

Traducción María Luisa Prieto
Editorial Hiperión 2002

No deseo del amor sino el comienzo. Sobre las plazas
de mi Granada las palomas remiendan el vestido de este día.
En las jarras hay vino abundante para la fiesta que nos sucederá,
en las canciones hay ventanas suficientes para que eclosionen las flores de granado.
Dejo el jazmín en su maceta y mi pequeño corazón
en la alacena de mi madre. Dejo mi sueño riendo en el agua
y al alba en la miel de los higos. Dejo mi hoy y mi ayer
en el pasaje hacia la plaza de la naranja donde vuelan las palomas.
¿Soy yo ese que ha descendido a tus pies para que asciendan las palabras
cual luna blanca en la leche de tus noches? Golpea al aire
para que yo vea, azul, la calle de mi flauta. Golpea a la tarde
para que yo vea como entre tú y yo languidece este mármol.
Las ventanas están vacías de los jardines de tu chal. En otro
tiempo sabía mucho de ti y recogía la gardenia
de tus diez dedos. En otro tiempo poseía perlas
en torno a tu cuello y un nombre grabado en un anillo del que surgía la noche.
No deseo del amor sino el comienzo. Las palomas han volado
sobre el techo del último cielo. Han volado y volado.
Quedará después de nosotros abundante vino en las jarras
y un poco de tierra es suficiente para que nos encontremos y la paz arraigue. 


SOBRE ESTA TIERRA
(Traducción María Luisa Prieto Hiperión) 
Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: la indecisión de abril, el olor del pan
al alba, las opiniones de una mujer sobre los hombres, los escritos de Esquilo, las primicias del amor, la hierba
sobre las piedras, las madres erguidas sobre un hilo de flauta y el miedo que los recuerdos inspiran a los invasores.
Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: el fin de septiembre, una dama que entra,
con toda su lozanía, en la cuarentena, la hora del sol en la cárcel, una nube que imita un grupo de
seres, las aclamaciones de un pueblo a quienes ascienden a la muerte sonriendo y el miedo que las canciones
inspiran a los tiranos.
Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra está la señora de
la tierra, la madre de los comienzos, la madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando
Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.


 
¿QUIÉN SOY YO, SIN EXILIO?  

Extraño como el río al borde del río...El agua
me ata a tu nombre. Nada me retorna de mi lejanía
a mi palmera: ni la paz ni la guerra.
Nada me incorpora a los Evangelios.
Nada... nada relumbra desde la costa del flujo
y el reflujo entre el Tigris y el Nilo.
Nada me desembarca de los navíos del faraón.
Nada me porta o me hace portar una idea: ni la nostalgia
ni la promesa. ¿Qué hacer? ¿Qué
hacer sin exilio y sin una larga noche
que escrute el agua? 
El agua
me ata
a tu nombre.
Nada me lleva de las mariposas de mi sueño
a mi realidad: ni la tierra ni el fuego. ¿Qué
hacer sin las rosas de Samarcanda? ¿Qué
hacer en un lugar que pule los cantos con sus piedras
lunares? Ambos somos ligeros, como nuestras casas,
en los vientos lejanos. Somos amigos de los seres
extraños entre las nubes... dos restos de
la gravitación de la tierra de identidad. ¿Qué haremos? ¿Qué
haremos sin exilio y sin una larga noche
que escrute el agua?

El agua
me ata
a tu nombre.
No queda de mí más que tú, y no queda de ti
más que yo, un extraño que acaricia el muslo de su extraña. ¡Oh,
extraña! ¿Qué haremos con la tranquilidad que
nos queda y con una siesta entre dos mitos?
Nada nos lleva: ni el camino ni la casa.
¿Este camino ha sido siempre igual,
o nuestros sueños lo han cambiado
tras hallar, entre los mongoles, un caballo
en la colina?
¿Qué haremos?
¿Qué
haremos
sin
exilio?
 traducción María Luisa Prieto
من أنا، دون منفى؟ 

غريبٌ على ضفة النهر، كالنهر... يربطني
باسمك الماءُ. لا شيءَ يُرْجعُني من بعيدي
إلى نخلتي: لا السلامُ ولا الحربُ. لا
شيء يُدْخلني في كتاب الأناجيل. لا
شيء... لا شيء يُومِضُ من ساحل الجَزْر
والمدّ ما بين دجلة والنيل. لا
شيء يُنزلني من مراكب فرعون. لا
شيء يَحملني أو يُحَمِّلني فكرة: لا الحنينُ
ولا الوَعْدُ. ماذا سأفعل؟ ماذا
سأفعل من دون منفي، وليلٍ طويلٍ
يُحَدِّقُ في الماء؟
يربطُني
باسمكِ
الماءُ ...
لا شيء يأخذني من فراشات حلمي
إلى واقعي: لا الترابُ ولا النارُ. ماذا
سأفعل من دون وَرْدِ سَمَرقندَ؟ ماذا
سأفعل في ساحةٍ تصقلُ المُنشدين بأحجارها
القمريَّةِ؟ صِرْنا خَفِيفَيْنِ مثلَ منازلنا
في الرياح البعيدةِ. صرنا صَديقيْنِ للكائنات
الغريبةِ بين الغيوم ... وصرنا طليقيْن من
جاذبيَّة أرضِ الهُويَّةِ. ماذا سنفعل ... ماذا
سنفعل من دون منفى، وليلٍ طويلٍ
يُحَدِّقُ في الماء؟
يربطني
باسمك
الماءُ ...
لم يبقَ منِّي سواكِ، ولم يبق منك
سوايَ غريبا يُمَسِّدُ فخْذ غريبته: يا
غريبة! ماذا سنصنع في ما تبقى لنا
من هُدُوءٍ ... وقَيْلولةٍ بين أسطورتين؟
ولا شيء يحملنا: لا الطريقُ ولا البيتُ.
هل كان هذا الطريق كما هُوَ، منذ البداية،
أم أنَّ أحلامنا وَجَدَتْ فرسا من خيول
المَغُول على التلِّ فاسْتبْدَلتنا؟
وماذا سنفعلُ؟
ماذا
سنفعلُ
من
دون
منفى؟



ESTADO DE SITIO (video)

(fragmento) Traducido del árabe por Luz Gómez García
Editorial Cátedra -2002


Aquí, en la falda de las colinas, ante el ocaso
y las fauces del tiempo,
junto a huertos de sombras arrancadas,
hacemos lo que hacen los prisioneros,
lo que hacen los desempleados:
alimentamos la esperanza.
Un país preparado para el alba.
Nuestra obsesión por la victoria
nos ha entontecido:
no hay noche en nuestra noche que con la artillería refulge;
el enemigo vela,
el enemigo nos alumbra
en el sótano oscuro.
Aquí, tras los versos de Job, a nadie esperamos.
Aquí no hay yo,
aquí Adán recuerda su arcilla...
Este sitio durará hasta que enseñemos al enemigo
algún poema de la yahiliya.*
El cielo es gris plomizo a media mañana,
anaranjado por las noches. Los corazones
son neutros, como las rosas en el seto.
Bajo sitio, la vida se torna tiempo:
memoria del principio,
olvido del final.
La vida.
La vida plena,
la vida a medias,
acoge una estrella cercana
atemporal,
y una nube emigrada
aespacial.
Y la vida aquí
se pregunta:
¿Cómo resucitar a la vida?
Él dice al borde de la muerte:
No me queda un rincón que perder,
libre soy a un palmo de mi libertad,
el mañana al alcance de mi mano...
Pronto, me adentraré en mi vida,
naceré libre, sin padres,
y tomaré por nombre letras de lapislázuli...
Aquí, en los altos del humo, en la escalera de casa,
no hay tiempo para el tiempo,
hacemos lo que hace quien se eleva hacia Dios:
olvidamos el dolor.
El dolor:
que la señora de la casa no tienda la colada
por la mañana, que se conforme con lavar esta bandera.
Nada de ecos homéricos aquí.
Los mitos llaman a la puerta cuando los necesitamos.
Nada de ecos homéricos...
Aquí un general excava un Estado dormido
bajo las ruinas de una Troya inminente.
Los soldados calculan la distancia entre el ser
y la nada
con la mirilla del tanque.
Calculamos la distancia entre el propio cuerpo
y las bombas... con un sexto sentido.
Vosotros, los apostados en el umbral, pasad,
tomaos con nosotros un café árabe
—acaso os sintáis seres humanos como nosotros—.
Vosotros, los apostados en el umbral de las casas,
largaos de nuestras mañanas,
necesitamos creernos
seres humanos como vosotros.
[...]